jueves, 27 de octubre de 2016

El poder del discurso: la representación de la mujer en la ciencia

* Adrián Lozano


La española Sánchez Dolores realizó un trabajo en donde analiza  al discurso científico desde una perspectiva crítica. Dolores es profesora, política y miembro fundador de la Federación de Mujeres progresistas españolas. Su crítica discursiva centra su interés en un tratado de ginecología que recorre las cátedras de las Universidades españolas. La autora cuestiona e intenta iluminar el fenómeno por el cual se produce y se reproduce la idea de una falsa superioridad del hombre sobre la mujer y la asignación de diferentes roles sociales para cada uno de ellos.
  Su intención es derrumbar las pretensiones de universalidad y de inviolabilidad que emanan desde un discurso científico que se encuentra inmerso en un contexto socio histórico y político que naturaliza, desde las instituciones de poder, una ideología que desarrolla discursos que refuerzan las posiciones dominantes y que colocan a la mujer en la figura de cuerpo/vientre y mujer/madre.
  El tratado de José Botella Llusiá y José Clavero Núñez que ella analiza, se encuentra de fácil acceso para los estudiantes de medicina y es recomendado durante el transcurso de la carrera universitaria en España.
  El texto asegura entre otras cuestiones por ejemplo que “las mujeres son seres biológicos esenciales para las cuales no es necesario renovar el discurso y que su sentido biológico es el de exaltar todas las funciones somáticas y psíquicas de la atracción sexual.” (p. 56).
  Sánchez Dolores encuentra en ese trabajo la relación permanente que existe entre la mujer y las funciones reproductivas que definen su ser. La femineidad, la maternidad y la capacidad reproductiva son los ejes desde donde cuestiona la naturaleza dada desde estos sitios de poder a la idea de mujer en las sociedades actuales.
  El marco teórico utilizado es el análisis de la perspectiva de género desarrollada en el contexto de la producción científica que se lleva a cabo a través de los textos universitarios y el estudio es llevado a cabo por medio de distintas perspectivas feministas actuales en donde se analiza las diferencias existentes entre las concepciones socialmente dadas al hombre y a la mujer.
  Este marco teórico recorre también las visiones que existen a partir de la idealidad emanada desde el discurso científico y en donde la lingüística se coloca al servicio de los discursos provenientes de determinadas esferas. El texto científico es colocado en un sitio superador y adoctrinador respecto al resto. Establece entonces una relación desigual respecto a otros tipos de textos. Existe un vínculo entre la producción del discurso científico y el contexto social, el poder, la ideología, la distribución, los ocultamientos y el contexto social de tal manera que tienden a sostener e imponer determinadas ideas.
  El corpus sobre el que se desarrolla el trabajo son las producciones científicas de la universidades españolas y en contraposición a estos, aparecen diferentes autores de la lingüística crítica como por ejemplo Fairclough, también los trabajos realizados por Joan Scott sobre la perspectiva de género, las reflexiones de Michel Foucault acerca del poder y la relación con los textos circulantes, los estudios de Van Dijk respecto al análisis crítico del discurso y los problemas planteados por Luisa Rojo respecto a la matriz discursiva de cada sociedad en su tiempo.” Los discursos instituyen, ordenan, organizan nuestra interpretación de los acontecimientos y de la sociedad e incorporan además opiniones, valores e ideologías. Este poder generador es común a todos los discursos. Sin embargo, no todos tienen la misma trascendencia social, mientras algunos discursos se citan, se reproducen, “sientan cátedra”, otros se desvanecen, no se consideran relevantes o resultan, como veremos, excluidos. De manera que, junto a este poder generador común de los discursos, debemos considerar los factores que provocan la desigualdad entre ellos; desigualdad que parece estar íntimamente vinculada a su distribución social.”(Rojo, 1996:p.3)
  El discurso médico científico, como otros tantos que con la misma fuerza se posicionan como dominantes, se muestran falsamente objetivos y neutrales. Y haciendo uso de su posición privilegiada construyen y naturalizan aquellas ideas y conceptos que procuran imponer socialmente. La condición diferenciadora respecto al sexo es un ejemplo de este mecanismo, en donde se establecen diferentes posicionamientos culturales e ideológicos que se inyectan desde sitios poco cuestionados debido a su status científico.

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