jueves, 27 de octubre de 2016

Textos electrónicos: un arma de doble filo


Existen una serie de convenciones respecto al tipo de texto que se produce y que  es interpretado en determinadas  situaciones. Estos tipos o clases de textos conforman distintos géneros discursivos.
  Los textos electrónicos forman parte de los nuevos géneros discursivos y tiene algunas características propias que si bien pueden llegar a respetar  algunos parámetros utilizados en los textos convencionales, también tienen sus características propias a tener en cuenta.
  Este tipo de texto se caracteriza por la inmediatez con la que los lectores se pueden hacer de él y por la rápida difusión que tienen.  Si bien este tipo de texto resulta más  ágil en cuanto a su producción y su búsqueda, requiere de un lector mucho más atento para poder determinar la seriedad, la autoría y las referencias bibliográficas con las que fue generado.
  Pensemos que este tipo de texto, tiene menos restricciones para ser publicado, por lo tanto se corre el riesgo de que se trate de un texto con muchas falencias respecto a su autenticidad o veracidad, por lo tanto son muchos más los recaudos que debe tomar el lector.
  Cuando el crítico literario, Mijaíl  Bajtin hace mención a los géneros primarios y secundarios no menciona la validez del contenido del enunciado, pero si hace referencia los textos más o menos elaborados. Mientras que los géneros primarios se dan en instancias discursivas inmediatas, cotidianas y desarrolladas de una manera más simple como las cartas y las conversaciones, los géneros secundarios son más pretenciosos en cuanto a su validación y estructura y proponen una comunicación más compleja como las novelas y los trabajos científicos.
  En los textos tradicionales se pueden identificar con más facilidad estos componentes que diferencian a los géneros discursivos. También aparece claramente el autor, las citas referenciadas, la bibliografía y el contexto en el que fue realizado el trabajo.
  Los textos electrónicos plantean, a pesar de los beneficios anteriormente mencionados,  algunas dificultades en cuanto a la detección de su validez. En muchos casos se desconoce el origen de quien elaboró el texto, en algunas oportunidad se ofrecen recorte informativos sin realizar la correspondiente cita que dé cuenta de donde se obtuvo determinada información y que de fuerza y justifique lo enunciado. En muchas oportunidades  tampoco es clara la información de la página que está colgando la información ni la fecha en que fue realizado el trabajo.
  Mas allá de que se trate de un género discursivo primario o secundario según su estructura y fuerza, estos tipos de textos demandan de un lector mucho más preparado en las cuestiones que tienen que ver con descifrar la validez y seriedad del texto. Esta libre elección de textos puede ser un arma de doble filo si no se posee la responsabilidad y la capacidad de detectar el valor de lo que se encuentra en los textos electrónicos.

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