jueves, 27 de octubre de 2016

El enunciado: Benveniste y Bajtín

* Adrián Lozano


  El profesor de lingüística francés, Émile Benveniste analizó las conexiones que existen entre el sujeto y la lengua a través del proceso de enunciación.
  En sus estudios sobre los pronombres personales dió cuenta de la noción de discurso e indicaba que la lengua se actualiza en el proceso de su utilización. En la enunciación, el sujeto se apropia de la lengua para convertirla en discurso y es ligada a subjetivad e intersubjetividad en ese acto.
  Al estudiar los pronombres personales distingue que ellos pueden referirse a entidades diferentes sólo determinadas a partir del conocimiento del contexto en el que son utilizados.
  Cuando el enunciador hace referencia al “yo” se hace responsable del acto e instala al referente como el “tú”(yo te exrtraño..). El referente, el tú,  a su vez en el transcurso del dialogo puede ser el “yo” cuando contesta (yo también te quiero..), de modo que “yo” y “tú” serán entidades intercambiables en el transcurso del diálogo.
  Benveniste denomina a la “no persona” a la tercer persona “el” o “”ella” porque no se encuentra en interacción directa pero que podría involucrarse si en alguna instancia aparece como enunciador o como destinatario.
  Otras categorías de la lengua también funcionan deícticamente como los pronombres demostrativos y los adverbios de tiempo y lugar. Cuando quien habla dice “yo” se está apropiando del sistema de la lengua. Cuando se refiere a “allá” está colocándose en un sitio físicamente y haciendo una referencia del lugar respecto a él. Los adverbios de tiempo también funcionan de manera similar, cuando dice “hace una semana…” el deicticio lo ubica en el momento de la enunciación. Podríamos saberlo sólo si poseemos la información respecto al momento en el que el enunciador emitió el mensaje.
   El filósofo del lenguaje, Mijaíl Bajtin, también fué uno de los principales pensadores que abocaron sus análisis en descifrar la problemática del lenguaje. El entiendía que la estructura del enunciado tiene características totalmente sociológicas y a través de sus análisis hace referencia a la presencia del sujeto en el discurso y también a la relación que tiene su construcción con las características del enunciado, la categoría de dialogismo y los géneros discursivos.
   El enunciado está delimitado por el cambio de sujetos discursivos, tiene un contacto directo con la realidad y  produce una reacción, una respuesta. Estos enunciados tienen una carga valorativa, llevan consigo una postura o posición respecto a lo que expresa y ante quien se realiza. En cada enunciado se puede detectar  la existencia de un o varios destinatarios que pueden ser oyentes  y hablantes a la vez. Es en palabras del autor, “lenguaje vivo” en donde su carácter de “concluso” posibilita poder ser contestado.
   La imposibilidad del acto discursivo individual y la inclusión de la respuesta son el puntapié inicial de lo que él denomina “dialogismo” en donde anula la posibilidad de que el sujeto de enunciación actúe sin la contaminación de discursos previos.
  Bajtin construyó las categorías de géneros discursivos. En ella analiza y agrupa los enunciados y sus características de acuerdo al ámbito en el que se desarrollan o a los sujetos a quienes está dirigido. Cada enunciado es individual pero cada esfera de la actividad humana tiene sus propias pautas comunicativas. Tienen su propio estilo, su contenido temático y su composición  relativamente estable que determinan una manera específica de comunicarse.
“Cada enunciado separado es, por supuesto, individual, pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados, a los que denominamos géneros discursivos.” (Bajtin, 1985:247).
   Se puede tatar de  un relato cotidiano, una carta, una orden militar , un decreto, un texto literario, un texto científico, etc.
   Divide a los géneros discursivos en primarios y secundarios. Los primeros tienen que ver con enunciados más simples y ligados a la comunicación cotidia­na y surgen de la composición inmediata como por ejemplo una carta; y los géneros secundarios, que son más complejos  y elaborados como los científicos y son capaces de incluir enunciados pertenecientes a géneros primarios.

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