jueves, 27 de octubre de 2016

Amigos y enemigos: análisis del discurso NAZI



 Para comienzos de la decada del 30, Alemania sufría todavía los efectos de la derrota de la primera guerra mundial.  En 1932, el presidente Hindenburg, nombró Canciller a Adolf Hitler con la intención de que este le proporcionara el respaldo popular que no tenía y que tanto necesitaba. En poco tiempo todo cambió, los NAZIS derrocaron el Parlamento, destruyeron el sistema judicial, sembraron el miedo en la región, crearon la Gestapo y los campos de concentración.  Alemania estaba en crisis y Hitler supo descifrar las demandas que existían en la sociedad y transformarlas en operaciones de Estado a través del discurso político que lo tenía como casi único enunciador.
  Como líder del partido Nacional Socialista alemán determinaba  como se debía pensar y lo hacía  a través del convencimiento y la sumisión lograda sobre todo a través del miedo y la publicidad. Su discurso político estaba asociado a las condiciones sociales por las que atravesaba el pueblo alemán.  Los soportes eran la prensa escrita y oral, el cine, las imágenes y sus discursos.  Para desarrollar su campo discursivo en el terreno político tuvo que generar la relación con los enemigos de Alemania. Construyó adversarios paras quienes también estaba dirigido su discurso.
  El acto de enunciación se desarrolla a partir de la construcción de su imagen al hablar. En ese acto y en todas las propagandas realizadas, deja en manifiesto que existen los opuestos, los que enfrentan al régimen, como los judíos o los comunistas. También aparecen los otros positivos, que son a quienes está dirigido directamente el discurso y con los que tiene una supuesta afinidad ideológica, el alemán de raza area.
   El semiólogo y sociólogo argentino, Eliseo Verón llama creencia presupuesta a la relación establecida entre el político y el destinatario positivo. El discurso en este caso está dirigido a aquellos alemanes que comparten los mismos valores y que encuentran en este líder las posibles soluciones a sus problemas sociales, los prodestinatarios.  “Al construir su destinatario positivo y su destinatario negativo, el enunciador político entra en relación con ambos. El lazo con el primero reposa en lo que podemos llamar la creencia presupuesta. El destinatario positivo es esa posición que corresponde a un receptor que participa de las mismas ideas, que adhiere a los mismos valores y persigue los mismos objetivos que el enunciador: el destinatario positivo es antes que nada el partidario. La relación entre el enunciador y el prodestinatario cobra, en el discurso político, la forma característica de una entidad que Verón denomina como colectivo de identificación. (Veron.985:p.4)
  El destinatario negativo es llamado contradestinatario, y en ellos recaen todos los males y a quienes se debe aniquilar para la constitución de la Alemania Nazi. Los paradestinatarios son para este caso los indecisos, que en este contexto casi no existían y a través del colectivo de identificación se podría determinar por ejemplo que la justicia debía actuar con celeridad ante los ataques y las críticas al régimen.
  Hitler no necesitó hacer una revolución para tomar el poder y someter a los ciudadanos. Fue generando el consenso popular para que sus medidas sean aprobadas jurídica y socialmente. A través de la propaganda direccionada a la amenaza comunista, generaba decretos de protección al pueblo alemán restringiendo la libertad de expresión, prohibiendo las reuniones y las manifestaciones, mientras tanto se inyectaba el odio racial y el miedo que atentaban contra la prosperidad de los alemanes “auténticos”.
  Los hechos propagandísticos le permitieron la ejecución de innumerables decretos y leyes que fueron aceptados con agrado por el pueblo alemán. Algunos de ellos eran sobre “rumores maliciosos”, “ataques malévolos”, “sobre toda desacreditación al Gobierno Nacional”, “creación de tribunales especiales” etc.
  Mientras todos estos decretos daban libertad de acción y represión, el pueblo alemán fue uniéndose cada vez más al partido NAZI. Los Plebiscitos que se llevaban a cabo daban números muy favorable a Hitler y los grupos de comunistas eran despreciados en la sociedad, entonces pudieron ser juzgados a muerte en esta cruzada. Mientras que todos los logros económicos eran amplificados por los medios de comunicación.
   Con respecto a la persecución desatada a los judíos se actuó de manera similar. Es decir se anteponía una campaña publicitaria antisemita y luego con el apoyo de las masas se decretaban leyes tales como la “depurar de judíos y otros elementos indeseables a los cuerpos de funcionarios civiles del Estado” o la del “Comité de boicot” para empresas, productos, médicos y abogados judíos.
    Para el caso del régimen del Partido Nacional Socialista, los componentes del enunciado del discurso descriptivo hacían  hincapié en un pasado en donde Alemania había sido sometida por fuerzas extranjeras y sobre un presente que buscaba fortalecer la fidelidad al régimen y el odio hacia los judíos.  El componente didáctico daba como verdad universal la raza aria  era superior al resto. El componente prescriptivo estaba en el deber ser, en la idea del anticomunismo, anticapitalismo y antisemitismo. El componente de enunciado programático recae sobre la promesa de una Alemania sólida y limpia de todo agente externo que implante el miedo.
 En sus discursos Hitler utilizaba fórmulas de autonomía semántica positiva como "¡Alemania es libre!" "La victoria será nuestra" y otras negativas como "El judío, el instigador de la guerra,
el prolongador de la guerra". También formas nominales explicativas como “los comunistas” o “los extremistas”.
 Toda la estrategia de Hitler en la Alemania Nazi se construyó a través de la propaganda


  Abordando este tipo de análisis se pueden encontrar  elementos que pueden activarse en una sociedad con la aparición de determinados discursos que son impulsados masivamente a través del miedo y el odio injustificado. El racismo, la xenofobia, el sexismo, etc. son en muchos casos males que atraviesan a las sociedades con diferentes fuerzas. Sus orígenes se podrían encontrar, en algunos casos, en la imposición de una ideología dominante atravesada por intereses económicos o simplemente por la construcción de contextos de intolerancia social generada a través de diferentes discursos y que descartan lo distinto, las minorías o cualquier tipo de expresión ajena a lo estigmatizado como socialmente correcto.

El poder del discurso: la representación de la mujer en la ciencia



La española Sánchez Dolores realizó un trabajo en donde analiza  al discurso científico desde una perspectiva crítica. Dolores es profesora, política y miembro fundador de la Federación de Mujeres progresistas españolas. Su crítica discursiva centra su interés en un tratado de ginecología que recorre las cátedras de las Universidades españolas. La autora cuestiona e intenta iluminar el fenómeno por el cual se produce y se reproduce la idea de una falsa superioridad del hombre sobre la mujer y la asignación de diferentes roles sociales para cada uno de ellos.
  Su intención es derrumbar las pretensiones de universalidad y de inviolabilidad que emanan desde un discurso científico que se encuentra inmerso en un contexto socio histórico y político que naturaliza, desde las instituciones de poder, una ideología que desarrolla discursos que refuerzan las posiciones dominantes y que colocan a la mujer en la figura de cuerpo/vientre y mujer/madre.
  El tratado de José Botella Llusiá y José Clavero Núñez que ella analiza, se encuentra de fácil acceso para los estudiantes de medicina y es recomendado durante el transcurso de la carrera universitaria en España.
  El texto asegura entre otras cuestiones por ejemplo que “las mujeres son seres biológicos esenciales para las cuales no es necesario renovar el discurso y que su sentido biológico es el de exaltar todas las funciones somáticas y psíquicas de la atracción sexual.” (p. 56).
  Sánchez Dolores encuentra en ese trabajo la relación permanente que existe entre la mujer y las funciones reproductivas que definen su ser. La femineidad, la maternidad y la capacidad reproductiva son los ejes desde donde cuestiona la naturaleza dada desde estos sitios de poder a la idea de mujer en las sociedades actuales.
  El marco teórico utilizado es el análisis de la perspectiva de género desarrollada en el contexto de la producción científica que se lleva a cabo a través de los textos universitarios y el estudio es llevado a cabo por medio de distintas perspectivas feministas actuales en donde se analiza las diferencias existentes entre las concepciones socialmente dadas al hombre y a la mujer.
  Este marco teórico recorre también las visiones que existen a partir de la idealidad emanada desde el discurso científico y en donde la lingüística se coloca al servicio de los discursos provenientes de determinadas esferas. El texto científico es colocado en un sitio superador y adoctrinador respecto al resto. Establece entonces una relación desigual respecto a otros tipos de textos. Existe un vínculo entre la producción del discurso científico y el contexto social, el poder, la ideología, la distribución, los ocultamientos y el contexto social de tal manera que tienden a sostener e imponer determinadas ideas.
  El corpus sobre el que se desarrolla el trabajo son las producciones científicas de la universidades españolas y en contraposición a estos, aparecen diferentes autores de la lingüística crítica como por ejemplo Fairclough, también los trabajos realizados por Joan Scott sobre la perspectiva de género, las reflexiones de Michel Foucault acerca del poder y la relación con los textos circulantes, los estudios de Van Dijk respecto al análisis crítico del discurso y los problemas planteados por Luisa Rojo respecto a la matriz discursiva de cada sociedad en su tiempo.” Los discursos instituyen, ordenan, organizan nuestra interpretación de los acontecimientos y de la sociedad e incorporan además opiniones, valores e ideologías. Este poder generador es común a todos los discursos. Sin embargo, no todos tienen la misma trascendencia social, mientras algunos discursos se citan, se reproducen, “sientan cátedra”, otros se desvanecen, no se consideran relevantes o resultan, como veremos, excluidos. De manera que, junto a este poder generador común de los discursos, debemos considerar los factores que provocan la desigualdad entre ellos; desigualdad que parece estar íntimamente vinculada a su distribución social.”(Rojo, 1996:p.3)
  El discurso médico científico, como otros tantos que con la misma fuerza se posicionan como dominantes, se muestran falsamente objetivos y neutrales. Y haciendo uso de su posición privilegiada construyen y naturalizan aquellas ideas y conceptos que procuran imponer socialmente. La condición diferenciadora respecto al sexo es un ejemplo de este mecanismo, en donde se establecen diferentes posicionamientos culturales e ideológicos que se inyectan desde sitios poco cuestionados debido a su status científico.

Textos electrónicos: un arma de doble filo


Existen una serie de convenciones respecto al tipo de texto que se produce y que  es interpretado en determinadas  situaciones. Estos tipos o clases de textos conforman distintos géneros discursivos.
  Los textos electrónicos forman parte de los nuevos géneros discursivos y tiene algunas características propias que si bien pueden llegar a respetar  algunos parámetros utilizados en los textos convencionales, también tienen sus características propias a tener en cuenta.
  Este tipo de texto se caracteriza por la inmediatez con la que los lectores se pueden hacer de él y por la rápida difusión que tienen.  Si bien este tipo de texto resulta más  ágil en cuanto a su producción y su búsqueda, requiere de un lector mucho más atento para poder determinar la seriedad, la autoría y las referencias bibliográficas con las que fue generado.
  Pensemos que este tipo de texto, tiene menos restricciones para ser publicado, por lo tanto se corre el riesgo de que se trate de un texto con muchas falencias respecto a su autenticidad o veracidad, por lo tanto son muchos más los recaudos que debe tomar el lector.
  Cuando el crítico literario, Mijaíl  Bajtin hace mención a los géneros primarios y secundarios no menciona la validez del contenido del enunciado, pero si hace referencia los textos más o menos elaborados. Mientras que los géneros primarios se dan en instancias discursivas inmediatas, cotidianas y desarrolladas de una manera más simple como las cartas y las conversaciones, los géneros secundarios son más pretenciosos en cuanto a su validación y estructura y proponen una comunicación más compleja como las novelas y los trabajos científicos.
  En los textos tradicionales se pueden identificar con más facilidad estos componentes que diferencian a los géneros discursivos. También aparece claramente el autor, las citas referenciadas, la bibliografía y el contexto en el que fue realizado el trabajo.
  Los textos electrónicos plantean, a pesar de los beneficios anteriormente mencionados,  algunas dificultades en cuanto a la detección de su validez. En muchos casos se desconoce el origen de quien elaboró el texto, en algunas oportunidad se ofrecen recorte informativos sin realizar la correspondiente cita que dé cuenta de donde se obtuvo determinada información y que de fuerza y justifique lo enunciado. En muchas oportunidades  tampoco es clara la información de la página que está colgando la información ni la fecha en que fue realizado el trabajo.
  Mas allá de que se trate de un género discursivo primario o secundario según su estructura y fuerza, estos tipos de textos demandan de un lector mucho más preparado en las cuestiones que tienen que ver con descifrar la validez y seriedad del texto. Esta libre elección de textos puede ser un arma de doble filo si no se posee la responsabilidad y la capacidad de detectar el valor de lo que se encuentra en los textos electrónicos.

El discurso: su posicionamiento ideológico



Los discursos no reflejan la realidad, sino que son parte de un proceso en donde se reelaboran las interpretaciones de esa realidad, construyendo de este modo, una forma de ver respecto a lo que acontece socialmente y a los intereses que están en juego.
  En todas las expresiones discursivas existe un posicionamiento ideológico que el autor lleva adelante. Lo que se considera normal, importante, condenable o aquello que se desea ocultar queda expuesto en la matriz discursiva de cada sociedad en su tiempo.
  Las sociedades, a través de sus discursos, llevan a cuesta opiniones, valores e ideologías que están atravesadas por las desigualdades generadas por un poder imperante que determina cuales de esos discursos serán visualizados correctamente, con que fuerza llegarán a la opinión pública y cuales quedarán detrás de un velo que los acalle.
   Luisa Martín Rojo, especialista en socioligüística, hace referencia a discursos “des-legitimizados” y discursos “des-autorizados”. Entre ellos se pueden encontrar discursos disidentes, discursos de resistencia o aquellos que presentan un punto de vista diferente al que el orden social dominante quiera iluminar. Es una trama que desencadena en lo que ella llama “monopolios” u “oligopolios” del mercado lingüístico.
 Rojo distingue dos procedimientos tendientes a la exclusión del discurso: la prohibición y la neutralización. El primero está relacionado con mecanismos de vigilancia, control y destrucción de la producción de un determinado discurso. Mientras que la exclusión por neutralización se ejerce a través de la conformación de imágenes negativas, conformando y generando la idea de anormal o inhabitual provocando, en muchos casos, un rechazo de forma natural. Este tipo de exclusión se realiza con mucha más sutileza que el anterior.
  El filósofo frances, Michel Foucault  consideraba que la disciplina es una técnica que controla, dirige, el campo de lo verdadero; es decir, la disciplina controla cuáles son las condiciones de verdad de las proposiciones o de los distintos modos discursivos. Establece de qué se discute, cómo, hasta dónde y cuándo. Además, define cuáles son las técnicas mediante la cuales se dirimen las controversias, estipulando y legitimando cuáles son los saberes válidos y cuáles los inválidos.
  Destacaba que el sujeto que realiza un discurso está inmerso en una realidad social que infiere, con diferentes herramientas, aquello que  pretende que el discurso valide. Un procedimiento tendiente a la “corrección” del discurso es la construcción de modos de exclusión que tiene tres sistemas principales: la palabra pro­hibida, la palabra separada y la palabra falsa. Estos sistemas permiten, como lo señalaba también Luisa Rojo, la extirpación o el ocultamiento directo de ciertos discursos, como es el caso de la palabra prohibida. Pero también existen otros mecanismos más sutiles como la desacreditación de quien produce el discurso o su ocultamiento por medio del enfrentamiento con el “discurso verdadero”,
  

El enunciado: Benveniste y Bajtín



  El profesor de lingüística francés, Émile Benveniste analizó las conexiones que existen entre el sujeto y la lengua a través del proceso de enunciación.
  En sus estudios sobre los pronombres personales dió cuenta de la noción de discurso e indicaba que la lengua se actualiza en el proceso de su utilización. En la enunciación, el sujeto se apropia de la lengua para convertirla en discurso y es ligada a subjetivad e intersubjetividad en ese acto.
  Al estudiar los pronombres personales distingue que ellos pueden referirse a entidades diferentes sólo determinadas a partir del conocimiento del contexto en el que son utilizados.
  Cuando el enunciador hace referencia al “yo” se hace responsable del acto e instala al referente como el “tú”(yo te exrtraño..). El referente, el tú,  a su vez en el transcurso del dialogo puede ser el “yo” cuando contesta (yo también te quiero..), de modo que “yo” y “tú” serán entidades intercambiables en el transcurso del diálogo.
  Benveniste denomina a la “no persona” a la tercer persona “el” o “”ella” porque no se encuentra en interacción directa pero que podría involucrarse si en alguna instancia aparece como enunciador o como destinatario.
  Otras categorías de la lengua también funcionan deícticamente como los pronombres demostrativos y los adverbios de tiempo y lugar. Cuando quien habla dice “yo” se está apropiando del sistema de la lengua. Cuando se refiere a “allá” está colocándose en un sitio físicamente y haciendo una referencia del lugar respecto a él. Los adverbios de tiempo también funcionan de manera similar, cuando dice “hace una semana…” el deicticio lo ubica en el momento de la enunciación. Podríamos saberlo sólo si poseemos la información respecto al momento en el que el enunciador emitió el mensaje.
   El filósofo del lenguaje, Mijaíl Bajtin, también fué uno de los principales pensadores que abocaron sus análisis en descifrar la problemática del lenguaje. El entiendía que la estructura del enunciado tiene características totalmente sociológicas y a través de sus análisis hace referencia a la presencia del sujeto en el discurso y también a la relación que tiene su construcción con las características del enunciado, la categoría de dialogismo y los géneros discursivos.
   El enunciado está delimitado por el cambio de sujetos discursivos, tiene un contacto directo con la realidad y  produce una reacción, una respuesta. Estos enunciados tienen una carga valorativa, llevan consigo una postura o posición respecto a lo que expresa y ante quien se realiza. En cada enunciado se puede detectar  la existencia de un o varios destinatarios que pueden ser oyentes  y hablantes a la vez. Es en palabras del autor, “lenguaje vivo” en donde su carácter de “concluso” posibilita poder ser contestado.
   La imposibilidad del acto discursivo individual y la inclusión de la respuesta son el puntapié inicial de lo que él denomina “dialogismo” en donde anula la posibilidad de que el sujeto de enunciación actúe sin la contaminación de discursos previos.
  Bajtin construyó las categorías de géneros discursivos. En ella analiza y agrupa los enunciados y sus características de acuerdo al ámbito en el que se desarrollan o a los sujetos a quienes está dirigido. Cada enunciado es individual pero cada esfera de la actividad humana tiene sus propias pautas comunicativas. Tienen su propio estilo, su contenido temático y su composición  relativamente estable que determinan una manera específica de comunicarse.
“Cada enunciado separado es, por supuesto, individual, pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados, a los que denominamos géneros discursivos.” (Bajtin, 1985:247).
   Se puede tatar de  un relato cotidiano, una carta, una orden militar , un decreto, un texto literario, un texto científico, etc.
   Divide a los géneros discursivos en primarios y secundarios. Los primeros tienen que ver con enunciados más simples y ligados a la comunicación cotidia­na y surgen de la composición inmediata como por ejemplo una carta; y los géneros secundarios, que son más complejos  y elaborados como los científicos y son capaces de incluir enunciados pertenecientes a géneros primarios.