domingo, 9 de julio de 2017

Los ritos de Durkheim

* Adrián Lozano



Si bien Durkheim entiende que los rituales tienen una gran importancia en la conformación  de la vida social, este los encuadra en un sistema para poder estudiarlos como una totalidad, buscando las respuestas en las estructuras más que en el proceder de los seres humanos individualmente. Genera el concepto de estructura social, lo que permite el mantenimiento y la reproducción de las relaciones sociales dadas.
  Durkheim no atiende a los conflictos, sentimientos personales, la diferencias entre las personas y las contradicciones internas que pueden llegar a esconder un rito y deja de lado al ser individual y único que es protagonista del ritual estudiado.
  Los fenómenos religiosos y sus rituales no deberían ser observados como modelos, relegando la posición de los individuos que accionan sobre ellos y que no siempre producen el orden y equilibrio que se espera, sino también el caos, la incertidumbre y el conflicto.  “Pues las concepciones religiosas, antes que nada, tienen por objeto expresar y explicar, no lo que de  excepcional y anormal hay en las cosas, sino, por el contrario, lo que tienen de constante y regular” (Durkheim, 1982: 26).
  En las profundidades de los sentimientos humanos, en donde se gestan las emociones y los sentimientos, se pueden hallar las respuestas que den cuenta de determinadas acciones, algo inalcanzable a través de una mirada totalizadora y sistémica.
  Cuando Durkheim hace referencia a la estructura que encierra al budismo y su forma particular de suprimir el dolor que ocasiona el deseo por medio de la rectitud, la sabiduría y la meditación, no atiende a las emociones personales e individuales, las coloca en una dimensión no estudiada. Se posiciona como un simple observador lejano que no se interesa más que en ver  en ese acontecimiento el orden social que establece y el fortalecimiento que generan en sus instituciones y valores sociales. No llega a conectar con los sentimientos que existen detrás de ese dolor, con el origen del sufrimiento y tampoco con los procesos de cambios que se pueden estar gestando.
  El investigador, colocándose en esa posición, no procura comprender los sentimientos de los individuos con el verdadero sentido y las adecuadas significaciones que ellos exteriorizan a través de manifestaciones, que no siempre son descubiertas por medio de la vista lejana, sino indagando en su mundo íntimo e intentando comprender aquello que no está a simple vista y que trasciende a las estructuraras y modelos preconcebidos. El dolor, la religión y los rituales no deben ser tratados como un medio, sino como una oportunidad para indagar sobre las emociones, el odio, la alegría, la tristeza y la ira entre otras sensaciones humanas.



Marcos de significaciónes

* Adrián Lozano



 Marshall Sahlins, junto con otros antropólogos como Clifford Geertz entre otros, comenzaron a recorrer un camino en donde buscaron vincular en sus trabajos el estudio de los hechos del pasado reconstruyendo un marcos de significaciones que establecen un diálogo entre el pasado de la sociedad estudiada y el presente que se materializa a través de las acciones y los simbolismos.
En “Islas de la historia”, Sahlins procura colocar en un sitio preponderante a la historia a través de una perspectiva cultural. Si la cultura da la perspectiva de como construir el mundo, es necesario comprender su carácter histórico. El autor analiza la muerte del capitán Cook en manos de los hawaianos luego de la ceremonia del Makahiki, cuando este, poco tiempo antes había sido recibido en la aldea de forma excepcional.
  El mito de Lono coloca a este acontecimiento como un hecho que se refiere a un pasado pero que se reconstruyen a partir de las acciones actuales que reconstituyen su significado. Los hawaianos habían dado su particular sentido a la llegada de Cook y el rito se desarrolló entonces con esta nueva experiencia, la del regreso inesperado de Cook. De modo que si bien la estructura existe, ella no es estática. Las concepciones culturales son moldeadas a partir del contexto histórico en que se vive la situación y la cultura acciona también sobre la historia.
  Sahlins, en “Cultura y razón práctica” desarrolla una teoría crítica al materialismo histórico, al mismo tiempo que desarrolla su teoría sobre la construcción de la historia inmersa en un encuadre estructuralista.
  Cuestiona la idea del materialismo histórico en cuanto a su afirmación que las culturas se desarrollan a partir de la actividad práctica y el interés utilitario. La conformación de la conciencia se realiza dentro de una sociedad específica. Entiende que esta corriente de pensamiento no tiene en cuenta el proceso cultural que existe en la creación de los bienes que se producen y tampoco en el valor de cambio que ellos incorporan. Es decir, que no incorporan en sus análisis las premisas culturales que direccionan la utilidad de lo que se produce.
  En este sentido destaca que, por ejemplo, en las sociedades occidentales la economía se piensa en términos utilitarios, algo que no ocurre en todas las sociedades. Estas sociedades satisfacen sus necesidades y cumplen muchos de sus objetivos por medio de lógicas culturales materialistas que resultan objetivas y necesarias para esa sociedad.
  La utilidad es una cualidad objetiva, su sentido está construido culturalmente y contiene los significados  que esa sociedad específica, y no otra, le otorga. La utilidad es una cualidad cultural que esa sociedad deposita sobre la cosa y su existencia y simbolismos son adquiridos por medio de las concepciones culturales en la que se encuentra inmersa.
  Sahlins desarrolla parte de esta teoría analizando  algunos tabúes y preferencias alimenticias que tiene el pueblo norteamericano. Descubre un mecanismo de elecciones en donde no se ponen en juego razones ni económicas, ni ecológicas y tampoco biológicas. Por ejemplo, mucho de lo que es el paisaje de ese país está relacionado a los hábitos alimenticios de sus habitantes.
   La concepción de que la carne produce energía, sumado a que es bien visto comer carne  vacuna, produce una serie de modificaciones territoriales, económicas, laborales etc. que se ajustan a este hecho cultural. En estas sociedades occidentales, en su mayoría, no se concibe la idea de comer algunos tipos de carne, coma la de los perros, a quienes se los trata en la mayoría de las ocasiones como familiares o compañeros a quien se los cuida. Tampoco se acostumbra comer carne de caballo, animal a quien se lo coloca en una posición de servidumbre muchas veces. Mientras que en otras sociedades esta apuesta se puede invertir cayendo en la incomprensión de aquellos que permiten que ciertos animales vivan en los hogares libremente.
  Siguiendo con esta determinación que tienen las sociedades respecto a sus lógicas simbólicas, realiza en este texto un análisis sobre la vestimenta que se utiliza en Estados unidos. Traza también la relación que esto tiene con los aspectos culturales de esta región. Procura descubrir los significados que se esconden en la utilización de determinadas vestimentas. Este fenómeno puede expresarse, por ejemplo, de diferente formas de acuerdo a la clase social a la que se pertenezca, a la tarea que realice, al nivel jerárquico que se posea en el trabajo, en las distintas horas del día, según las edades, en los diferentes espacios en donde se desarrolla su actividad, etc. Las llama “coordenadas conceptuales” de la indumentaria y en ella se expresan también las diferencias entre estas categorías. La producción, en este sentido, está atravesada por su dimensión cultural en donde se expresa también la masculinidad, femineidad, lo público, lo hogareño, la ciudad, suburbio, las estaciones del año, etc.

Riñas de gallos como fenómeno cultural

* Adrián Lozano


  Clifford Geertz (1926-2006) fue uno de los antropólogos que más se interesó por renovar los conceptos que existían sobre la cultura. Su interés estuvo abocado a desarrollar la dimensión simbólica de la cultura y a direccionar el estudio antropológico hacia una ciencia interpretativa.
Este autor entiende que la cultura encierra una producción simbólica que es producida por aquellos integrantes de la comunidad que se pretende comprender, y  estas producciones simbólicas se manifiestan a través de sus conductas y de sus acciones. La cultura es entendida como una red de significados que el hombre y su sociedad van construyendo y en el cual él se desarrolla y crece. La ciencia, por su parte, debe indagar interpretativamente y buscar los significados que posibiliten la comprensión de las acciones. Estos significados están formados por sistemas de símbolos, signos, artefactos, estados de conciencia, etc. que son manifestados de formas variadas como la palabra, las acciones, los gestos, ritos, etc.
  La experiencia que vivió Geertz en una aldea de Bali de no más de quinientos habitantes, le permitió transformar un acontecimiento habitual  que se desarrollaba en esa comunidad, como son las riñas de gallos, en un sistema sociocultural que le permitiera ser estudiado y comprendido por él.
  Estas riñas de gallo que se hacían en la plaza pública, en donde su acceso también era público y que si bien estaban prohibidas y eran ilegales en la mayor parte del año, concentraban un interés primordial para esa sociedad. Observaba una obsesión popular por esa práctica. De modo que Geertz, a través de su descripción densa (interpretativa, rescata lo dicho, lo fija por escrito y es microscópica) intentó darle el sentido que esos pobladores le otorgaban a ese acontecimiento social. Su desafío era interpretar esa trama de significados que ellos habían construido a través de estas prácticas.
  Al comprender y compartir sus códigos y acercarse a esta actividad socio cultural pudo distinguir que en esas riñas de gallo se descubren muchos aspectos de esa comunidad.
  En principio, fija el evento a través de una detallada descripción, desarrolla sus sensaciones del cambio que produjo en los aldeanos su participación en las riñas y su huida de la policía, como también los antecedentes históricos de estas riñas, su estructura y formalidades, los cuidados de los gallos, las características de estos combates, los distintos roles que se establecen como el juez, los dueños de los gallos, el comportamiento de sus familiares, etc.
  Luego, su tarea es comprender ese “texto” como totalidad en su dimensión simbólica y significativa para hacer legibles e interpretables estas prácticas. Por ejemplo la identificación de los varones con su gallo y los símbolos de masculinidad que este le otorga, la extensión del “yo” del dueño con la figura del gallo, el respeto de este ritual y a sus normas ante la falta de protestas hacia las determinaciones del árbitro. Las características de las apuestas principales y las periféricas dan cuenta de números valores y distintas preceptos que se tienen en juego como los códigos de no apostar en contra de un familiar o en contra de uno de la comunidad en caso que se pelee con personas de otras aldeas, etc.
El honor, el respeto, el status está en juego en estas disputas y Geertz,  por medio de su análisis interpretativo encuentra en esas acciones esos elementos que le permiten simbolizar y significar el valor de pagar la apuesta, la caracterización que ellos hacen de los jugadores viciosos o de aquellos que apuestan  a otros juegos como dados o ruleta como también  la configuración de esos ciudadanos sólidos que propician grandes apuestas, etc.
  Geertz va a intentar quitar el velo en su camino interpretacional  preguntándose qué significa para ese aldeano bañar con agua tibia a su gallo o por que entre parientes y amigos no se preguntan por quién están apostando. Su tarea es encontrar los significados de las acciones a través de su descripción densa.

La rebelión de los obreros. Cultura y resistencia

* Adrián Lozano


Robert Darnton, en su trabajo desarrollado en “La rebelión de los obreros. La gran matanza de gatos, pone en manifiesto su empatía metodológica con Clifford Geertz  tanto en el énfasis de explorar la dimensión simbólica de la cultura como la elección de transitar el camino de una Historia Interpretativa utilizando la metodología de la descripción densa que indague acerca de los sentidos que tienen determinados acontecimientos costumbristas o culturales.
  La matanza de gatos que Darnton analiza en profundidad ocurrió a fines de la década de 1730 en una imprenta parisina. El suceso, que fue  rescatado a partir de los escritos de uno de sus protagonistas, deja al descubierto que este tipo de matanzas producía risas, placer, burlas y ceremonias en esta clase trabajadora.
  Darnton se pregunta el porqué de esa alegría y también sobre el significado del gato en esa comunidad. Para comenzar a responderse, hace foco en el contexto social general, en los inconvenientes particulares de estos aprendices, en su composición cultural y en los símbolos y rituales que afloran en este acontecimiento. Estudia estos hechos a partir de la construcción de significados que el quehacer cultural va construyendo y que se manifiestan a través de archivos, discursos, ritos y de las acciones.
  Este trabajo le permite desarrollar e interpretar el sentido que estos habitantes le daban, no sólo a la matanza de gatos, sino también la interpretación del placer que esto causaba, el porqué de las ceremonias que realizaban, ante que se revelaban, ante quien estaban dirigidas las ofensas y por qué estaban indignados.
  Para comprender el texto de Nicolás Contar, analiza e interpreta no sólo lo expresado en este relato del siglo XVIII que da cuenta de las ceremonias, las burlas y la gracia que les ocasionaba la matanza de gatos, sino también indaga respecto al símbolo que este animal encarna en esa época y en la cual se lo vincula a un sentido negativo, utilizado por hechiceros, protagonista de distintos ritos, de matanzas , de mutilaciones y que se trataba de un animal que era vinculado con la clase burguesa y despreciado por las clases bajas. También en este trabajo realiza una tarea de recopilación de datos que dan cuenta de la precarización a la que se estaban enfrentando los trabajadores y en particular aquellos aprendices de la imprenta, protagonistas de estas matanzas.
  Las conclusiones a las que Darnton llega son que el descontento de los trabajadores de la imprenta por las malas condiciones laborales, la figura que representaba el  gato en esa comunidad y la cercanía de este animal a la clase burguesa  fueron canalizados con esos rituales que sirvieron como válvula de escape para expresar una venganza hacia una clase que los explotaba y los maltrataba sistemáticamente. “Debido al peligro de la insubordinación abierta, los trabajadores canalizaron su agresión por la ruta más indirecta: atacaron a la mujer por medio de los gatos y al patrón, por medio de la mujer. Pero al hacerlo, movilizaron todos los elementos de su mundo. No sólo se vengaron del patrón. Pusieron en escena un levantamiento general: de los trabajadores contra los patrones y de la esfera completa de la naturaleza libre, violenta y libidinal contra el orden disciplinado del trabajo, la cultura y la domesticidad.” (Darnton, 2010: 361).
  Los acontecimientos fueron expuestos por el trabajador y testigo de los hechos, los símbolos y los significados fueron interpretados por Darnton luego de comprender el texto, contextualizarlo histórica y geográficamente y  darle las significaciones que consideró pertinente luego de interpretar las interpretaciones realizadas por Contar.
  El concepto de cultura expuesto por Darnton está compuesto por una trama de significaciones social e históricamente conformadas y cuya comprensión se logra a través del método interpretativo.
  La crítica que se le podría formular a su opción analítica es que la fuerza que adquiere el ritual en su concepción de la teoría de la cultura requiere de una constante interpretación de interpretaciones. Esta tarea podría  dejar fuera del análisis elementos que l investigador considera impertinentes o darle fuerzas a otros, que impulsados por su formación ideológica, sus intereses o su historia personal, son más atendidos. Las interpretaciones podrían llevar a lugares diferentes de acuerdo a quien las realiza.
  La articulación de la Antropología y la Historia está dada por la interacción y el dialogo que se establece entre estas dos disciplinas, que en sus métodos, desarrollos y búsquedas se tornan complementarias.
  La antropología ha dejado muchas huellas en el estudio de las sociedades pasadas y actuales a través de haber registrado todo lo estudiado y de las interpretaciones realizadas de los símbolos encontrados en estas sociedades. Ellas han estudiado comunidades distintas, diferentes y lejanas. Han recogido material que da cuenta de comportamientos culturales ajenos a los suyos y, entre otras cosas, hicieron foco en los distintos tipos de tabúes que rodeaban esas comunidades y han procurado darles un significado social a ellos.
  La Historia, en su afán de escalonar y unir los acontecimientos, pudo intentar darle sentido a diferentes hechos a partir del conocimiento obtenido de determinado marco cultural y del simbolismo que puede adherir a un elemento, a un acontecimiento, a un animal, a un oficio o a las relaciones interpersonales entre otras tantas posibilidades.
  La Historia como la antropología, en la actualidad, intentan desandar el mismo camino, el del entramado cultural que encierran los acontecimientos. Sus finalidades son comprender, con el mayor rigor posible los significados de los símbolos que se presentan ante ellos, ya sean escritos, relatos, prosas, leyendas y elementos empíricos.